La Huella Cero. Excusas. Acciones

Todos tenemos preocupación creciente por la contaminación. Hay miles de iniciativas encaminadas a corregir, mitigar, resolver y/o eliminarla.

Calculadora de CO2

Una se basa en el concepto de la HUELLA CERO de CO2.

La Huella del CO2 es una medida del impacto que deja una actividad como contaminación de gases de efecto invernadero (principalmente CO2, aunque hay muchos otros) que ensucian el aire y sobrecalientan el planeta.

Es decir, con indicadores sumamos lo que estamos aportando y lo que está suponiendo esto para el medio ambiente. A estas alturas ya se usa comúnmente un esquema en el que se distinguen tres tipos (1, 2 y 3) según la huella de carbono que se analiza, por el alcance:

– Alcance 1            Emisiones directas que produce el emisor al quemar combustibles (vehículos, calefacción…)

– Alcance 2            Emisiones indirectas causadas por la electricidad que consume y compra el emisor (de electricidad consumida, tanto generada como consumida de la red)

– Alcance 3            Emisiones indirectas del emisor, que él mismo no controla (transportes de productos que hacen otros, por ejemplo)

Bueno. Ya sabemos qué es, cómo se clasifica y, por otro lado, podemos hacer la suma. Hay varias “calculadoras”. Entre ellas, nuestro Ministerio de Transición Ecológica, ¡válgame, qué nombre tiene!, pone a nuestra disposición alguna: https://www.miteco.gob.es/es/cambio-climatico/temas/mitigacion-politicas-y-medidas/calculadoras.aspx

Casi todas tienen en cuenta las de alcance 1 y 2. Es realmente muy complicado calcular el alcance 3, porque se aleja del control del que lo suma. ¿Todo suma? No, claro. También compensa, si se está haciendo algo por absorber CO2, como plantar bosques y algunos otros proyectos.

Las excusas

CINCO EXCUSAS. En nuestra mano. La Huella Cero.

Con esta base, pensar en la Huella Cero de CO2 empieza a tener sentido.

Si lo que hacemos sumara y restara la misma cantidad, tendríamos un resultado CERO. Incluso, asombrémonos, ¡¡¡podríamos tener una huella de carbono negativa!!! Claro, que tampoco hay que pasarse. No vale emocionarse, que enseguida llega el agotamiento. Este asunto es a largo plazo, paso a paso, sentando bases y sin dar opción a desaliento.

¿Qué podemos hacer?

Excusa 1: “Yo no soy una empresa”.

Respuesta: “No, pero generas CO2, como todo ser viviente. Las empresas más, tú también”.

Excusa 2: “No sé qué hacer”.

Respuesta: “Plantéate cada cosa que haces. ¿Usas tu vehículo innecesariamente? ¿Compras cosas que no usas, y se quedan en un armario con su etiqueta, sin estrenar? ¿Pones tu climatización sin tener en cuenta cuánto puedes aprovecharte de la temperatura exterior? ¿Reciclas? ¿Recuperas? ¿Reutilizas?…”

Excusa 3: “No sirve de nada si solo cambio yo

Respuesta: “Plantéatelo al revés. Hemos llegado hasta aquí entre todos. Cada uno ha ido añadiendo contaminación. Del mismo modo, cada uno puede ir restando. Muchos pocos suman mucho”.

Excusa 4: “No tengo dinero. Aunque lo haya aquí, compro donde sale más barato, venga de donde venga”.

Respuesta: “¿Sale más barato? Se rompe antes, es de peor calidad, no tiene controles de aditivos perjudiciales, ni de buenas prácticas de fabricación, ¿y la huella que ha dejado el que lo fabricó? ¿y el transporte desde la otra punta del mundo?”.

Excusa 5: “No es mi responsabilidad”.

Respuesta: “Lo es. Además, lo que haces se va convirtiendo en tu herencia. ¿Qué herencia quieres dejar?”.

La caña de azúcar

LA ACCIÓN. Todo suma. Todo puede no sumar, también.

Los envases que vienen de fuentes no renovables, que además suelen ser de un solo uso, son un factor clave sumando gases CO2. Los transportes de pequeñas cantidades de productos y con vehículos propios, también. Los alimentos que se producen a cientos o miles de kilómetros y tenemos que mover hasta nuestro punto de consumo, lo mismo.

La recuperación de vidrio, el uso de embalajes compostables y biodegradables, el fomento de la producción local responsable, la reducción de energía proveniente de combustibles fósiles o la plantación y mantenimiento de bosques, son sustraendos en este cálculo.

Un objetivo claro cada vez para más empresas.

En sus plantillas se van colando personas que ven la responsabilidad corporativa como esencial, y proponen, entre otros:

* La implantación de medidas para generación de energía renovable, o consumo de la que provenga de fuentes renovables. EJEMPLO.

* El uso de la tecnología que evita desplazamientos innecesarios, compras online, reuniones por Internet, webinarios. EJEMPLO.

* Formas de agricultura sostenible (biodinámica) sin pesticidas ni abonos químicos. EJEMPLO.

* Consumo responsable, eficiente, con conocimiento y evaluación de su origen.

* Plantaciones de bosques y soporte a la fauna autóctona. EJEMPLO.

La Huella Cero también puede ser un objetivo para los tuyos en casa.

Plantéate:

– Cambiar de compañía eléctrica, o contratar con la tuya que te garantice que viene de fuentes renovables

– Utilizar Internet para realizar compras, siempre que supongan un ahorro en combustible y tiempo

– Adquirir alimentos de los que puedes conocer de dónde vienen y qué impacto deja el productor en sus alrededores

– Comprar lo que vayas a usar y darle nuevas vidas a lo que ya no uses

2 respuestas a «La Huella Cero. Excusas. Acciones»

  1. Hola. Estupenda iniciativa. Claramente explicado. Desde luego me falta mucho, pero estoy en el camino del consumo responsable. Te seguiré para consejo y ayuda.
    Un abrazo, nos vemos pronto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.